IN MEMORIAM DE DON FULGENCIO BENÍTEZ
MUÑOZ
POR SU LABOR Y EN DEFENSA DE LAS PERSONAS CON PROBLEMAS
DE ALCOHOLISMO
|

Me llamo Fulgencio, y doy gracias a Dios,
por ser enfermo alcohólico. Sé,
que esta forma de expresarme, puede extrañarle a los
que no sean alcohólicos, e incluso, a los que lo son
pero no quieren admitirlo.
¿Por
que digo que doy gracias a Dios por ser enfermo alcohólico
?. Tengo, entre muchas, tres razones fundamentales, no sólo
para decirlo sino para sentirlo de todo corazón.
- Ahora sé que el ALCOHOLISMO ES UNA ENFERMEDAD,
por lo tanto, cuando y estaba en “activo”, no
era eso que la agente nos dice: BORRACHO, VICIOSO, DEGENERADO,
etc..., era, un enfermo, pero un enfermo con mas suerte
que otros, porque mi enfermedad se paro cuando yo deje de
beber, esto quiere decir que estoy curado, siempre y cuando
no vuelva a coger la copa jamás, ¿ me queréis
decir que enfermedad crónica se para de esta forma
?. ¿Se para una diabetes ? ¿Se para una cardiopatía
aguda ?. ¿Se para un proceso canceroso ? NO, no es
posible, pero mi enfermedad si se paró; luego aquí
tengo una de las muchas razones compensatorias para darle
gracias a Dios, el haber sido enfermo alcohólico
y no tener otra enfermedad incurable.
- Soy creyente, y a través de mi vida he practicado
mi cristianismo de una manera poco intensa, pero, desde
que dejé de beber y comenzó mi vida en Liberación
me doy cuenta que todo lo anterior está muy lejos
de mi vida actual. Ahora sé querer más, porque
he sufrido mucho; sé darme cuenta sin interés
alguno; sé compartir con los demás, no competir,.
Me voy aceptando como soy, voy conociendo mis limitaciones,
y trato de aceptar a los demás como son, no como
yo quisiera que fuera; eso sería demasiado cómodo.
Dentro de mi voy desechando, poco a poco, la mentir ay el
engaño; tengo lo que nunca había tenido: Paz
interior, lo que me hace ser libre.
Sé pedir perdón sin sentirme humillado, situación
o compromiso que antes me era imposible, pues mi soberbia
y vanidad me lo impedía.
Me siento más persona, más humano; ahora se
hasta donde puedo llegar, porque estoy aprendiendo a dosificar
mis impulsos egoístas, a ir dominando día
a día, mis grandes defectos de carácter.
Antes, cuando bebía, había momentos que me
consideraba tan insignificante como un pequeño ratón,
y, en otras ocasiones, era tan soberbio y engreído
que creía ser un poderoso y fiero león.
Ahora que no bebo, me doy cuenta que no soy ni lo uno ni
lo otro, procuro estar en mi justo lugar en el que me corresponde
ser, con mis defectos y mis virtudes. Y todo esto lo estoy
aprendiendo aceptando a mi enfermedad de alcohólico,
a mi nueva vida en LIBERACIÓN de esa droga maldita
que es el alcohol.
¿A ver pues, si por segunda vez, no tengo motivos
suficientes para darle gracias a Dios por haber sido alcohólico?
- Estoy convencido que aquí esta la clave de toda
mi nueva vida, aquí esta la autentica transformación
y felicidad que ahora vivo: y es ¡POR VOSOTROS !
Vosotros, compañeros de mi Asociación y del
mundo que habéis padecido como yo la enfermedad alcohólica.
A vosotros, esposos, esposas, padres, hijos, hermanos de
enfermos alcohólicos, gracias a todos por ese amor
que dais a manos llenas, a esa delicadeza de espíritu,
y a ese sentido tan profundo de gratitud y amistad. Habéis
hecho de mi un hombre nuevo; habéis sabido enseñarme
a comprender que mi vida tiene un sentido; a tener un ideal;
a que mi matrimonio, antes destrozado, sea un remanso de
paz, de unión, de dialogo y de compenetración.
En una palabra me habéis enseñado a amar,
porque son tantas vuestras virtudes y vuestras generosidades
que podéis estar seguros de ser los artífices
y modeladores de este nuevo hombre que esta viviendo su
LIBERACIÓN.
Por todas esta
serie de razones, tengo que darle gracias a Dios de ser enfermo
alcohólico, ya que de no haberlo sido no os hubiera conocido
y pienso muy dentro de mi que, quizás, hubiera pasado
el resto de mi vida siendo incompleto, pues me hubiera faltado
vuestro cariño, vuestra amistad, esa amista tan grande
y sincera que ha nacido de la misma fuente: EL DOLOR, que en
definitiva es lo que mas une al hombre.
Solo se deciros
que os quiero, que os quiero tanto que ya no sabría vivir
sin vosotros, y que, desde luego,, nunca podré pagaros
el bien tan grande que me habéis hecho.
No olvidemos
nunca: “QUE EN LA VIDA VAMOS A RECIBIR, AQUELLO QUE SEAMOS
CAPACES DE OFRECER” .
Recuerdo
a Fulgencio Benitez Muñoz
|
|